Las ciudades, espacios para la paz,
espacios de encuentro y unión, deben promover la cultura de paz.
Las ciudades educadoras, comprometidas con la normalización de
la vida democrática y el ejercicio de los derechos humanos, deben
crear oportunidades para la transmisión y consolidación
de valores en los que sustentar una cultura de paz y un modelo de convivencia
sobre la base de la defensa de la vida, el respeto a la diferencia, la
libertad, la solidaridad, la tolerancia, la dignidad y la justicia.
En este sentido, la Alcaldía de San Sebastián y el Área
de Educación, Derechos Humanos, Juventud, Cooperación y
Tolerancia del Ayuntamiento, conscientes de la responsabilidad que nos
corresponde en el ámbito del proyecto "Ciudades Educadoras
en Valores", hemos promovido el programa "San Sebastián,
espacio para una Cultura de Paz", que quiere en Euskadi formar para
la paz, fortalecer la dimensión humana en nuestras relaciones y
rehacer la convivencia.
En el marco de este proyecto se presenta una nueva e ilusionante iniciativa,
Imaginemos la paz, diseñada por Ikertze, que se constituye y fundamenta
con un claro objetivo de incorporar la voz de la infancia en el marco
de reflexión sobre la paz, haciendo participes a los niños
y niñas de edades comprendidas entre los 6 y 12 años, del
conocimiento, significado y defensa de los Derechos Humanos.
Se plantea como una acción pedagógica, con los niños
y niñas como protagonistas, que se extiende más allá
del mundo escolar y que consigue la colaboración de aquellos agentes
socioculturales que desarrollan actividades formativas en nuestra ciudad.
Tras experimentar y contrastar este material didáctico con escuelas
de Donostia y Barcelona, investigadores educativos y artistas, se ha elaborado
finalmente este cuaderno del profesorado que, partiendo de la Declaración
de los Derechos del Niño de 1989, ha sido adaptado a un lenguaje
de fácil comprensión para la infancia, trabajándose
en profundidad algunos conceptos de esta declaración.
Así, entre ellos, y con carácter prioritario, el derecho
a la vida, a la identidad, a la protección, a la educación,
al bienestar y al juego, a la igualdad y la cooperación, derecho
a la participación ..., en definitiva, derechos iguales para todos
y todas y su obligación de respetarlos y defenderlos. La metodología
utilizada es la de hacer pensar a los niños y niñas, y provocar
la reflexión en los adultos que han colaborado y enseñarles
a expresarse desde lenguajes diferentes con contenidos éticos.
Quiero agradecer a los educadores que han participado en la elaboración
de este material, y especialmente a Ikertze, la oportunidad de compartir
espacio en este gran proyecto. Expreso también mi gratitud y reconocimiento
por la aportación que se realiza a las generaciones más
jóvenes, ofreciéndoles instrumentos para el acercamiento,
la reflexión y la concienciación en materia de derechos
humanos. Confío sinceramente en este empeño y que esta inversión
en educación contribuya a la extensión de la cultura de
paz y del civismo, y permita profundizar en los valores de la democracia
y de los derechos humanos en nuestra ciudades y en el mundo.
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